domingo 26 de julio de 2009

Hasta pronto..



Escribir había devenido en un inquilino amable sin antecedentes. De un futuro sin cartas, ni gitanas. Un amigo casual con el que pasas horas conversando y fumando en un café o a la orilla del mar, intentando encontrar una sola puta gaviota que cumpla con los mismos sueños de Juan Salvador, para no sentirte solo, y cagándote de la risa con tu locura porque sabes que eso es imposible y tú eres el único cojudo que se cree uno de esos.

Las teclas nunca me habían acercado tanto al misterio de mi propia existencia. Ese galope suave y ligero que acompasaba mis reflexiones o se empotraba al igual que mis frustrados fracasos contra mis lágrimas. Nunca pensé ser uno de esos ilusos que con tinta podían hacerle el amor a un papel, mejor aún, que el papel y la tinta podían hacerme el amor a mí y dejarme tan extasiada que publicarlo sería un verdadero crimen, una traición a la intimidad de ese momento.
No soy escritora. Lo dije bien. Ni pretendo serlo. Pero sí me entrego ocasionalmente a los mares de un arte que aún no comprendo, y que quizá por eso es que me deja anonadada cuando me sumerjo en él y dejo que me arrastre, me hunda y a su tiempo me lleve a flote y me acueste en la orilla para despertarme con el alba de mi creación. Pero siempre dejándome sola en la cama.. Así es ése hechicero.

Quizá sea pasajero me dije..

Eso tampoco lo sé. Escribo desde los... 12 años. Pero para mí el punto de inicio es aquel en el que dejas el roche por lo que escribiste y decides "salir del closet", y creo que nada tiene que ver con que dejes que otros lo lean para ver si les gusta. Eso importa mierda. Es cuando decides que tú amas lo que eres plasmado en ese papel. Cuando los párrafos que te desnudaron mientras escribías te dibujan tal cual eres mientras los lees. Y amas lo que lees porque reconoces la autenticidad y la escencia de lo que combates a diario; ese ser inconforme con su realidad y su miseria. Esa inconformidad que siempre empujará a tu mano al cortejo perenne con el abecedario.

Un día el amor aprendió a escribir. Luego sus lágrimas borraban algunas letras, componían canciones, se sosegaban en ensayos de poesía. El amor renunció a ser leído y escuchado. Cuando la tristeza fue la única pluma en mi mano esto empezó a perder el sentido.

Escribí nunca pensando que habría un futuro en ello. Por eso escribo en un blog. Un blog que hoy muere para darle vida a nuevos proyectos. Cierro este blog con cierta dualidad de satisfacción e insatisfacción de saber que nunca ninguno de sus lectores entendió finalmente lo que escribí ni supieron por quién o porqué escribí. Y sabiendo que las críticas más duras no fueron hacia mi gramática ni hacia mi capacidad literaria, sino hacia lo que soy y plasmé en esas líneas. No lo cierro por ser un blog muy "corta venas con galleta de soda" ni quiero cagar este post con un resumen de gratitud hacia "mis" lectores porque sé que ahí estarán y por ahí nos encontraremos. Dejo dos posts antiguos que hablan por sí solos y solo ellos entienden por qué se quedan y por qué hoy los reitero.

A veces las cosas se acaban porque les llega el momento. Simplemente es así. Aunque uno no quiera, toca pararse y seguir.

Ha llegado el momento. Escribir ahora toma sus trastes y sigue su rumbo. Se despide con un beso en la frente y me deja en las manos la taza aún tibia del café que le serví. Como para recordarme lo que fuimos y lo que aún podemos ser. Con ese beso se marcha y sólo me dice "Hasta pronto".

No siempre las despedidas son tristes, podemos irnos cantando....

martes 9 de octubre de 2007

Levantar el vuelo

A ''Juan Salvador'', porque creo en ti, como desde el comienzo de todo.. gracias por recordarme las alas que tenía, lo que duelen las caídas, lo necesarias que son para entender la vida.. la belleza en lo más oscuro y profundo del alma herida..



Porque el camino más difícil de seguir es el de la autoconfianza, el creer en nosotros mismos, ver con lágrimas en los ojos que podemos alcanzar el cielo, saber que sólo basta con abrir las alas y lanzarse al vacío, que ya no habrán manos ni brazos que nos eviten la caída. Aprender del dolor de equivocarse, dejar que la sal queme las heridas y las cicatrice con el tiempo. Vernos al espejo sin bajar la cabeza, amar la vida que nos corre por dentro..

Empezar a vivir la propia vida y no intentar vivir en la de los demás. Porque es tan fácil vivir de las alegrías y problemas de otros, porque somos insoportables para nosotros mismos.. Abrir el corazón sin correr ni abandonar al que resiste nuestros derrumbes y aún respira bajo nuestros escombros.

Dejar de parecer y empezar a ser felices...

jueves 31 de mayo de 2007

A "Juan Salvador"...

A ojos cerrados, que sin palabras espero una madrugada más. Cuando no hay más distancia entre tus labios y los míos, pese a ese mar de temores y derrumbes que desentierras -sin traspasar tu mirada- aún en tus horas silentes. A ojos cerrados, que de palabras no me lleno el corazón, no basta una luna, mil estrellas, un mar de sueños y esperanzas, ya no quiero corazones a medias.. solo espero una noche más. Cuando no hay más sonido que el de tu respiración y tus suspiros, entre olas y vacíos, que el viento y mi corazón acogen lo que te permites divulgar para hacerlo eterno, aunque tú no te permitas descansar. A ojos cerrados, que de promesas la muerte sabe más y de rendirnos sólo cuando el corazón se echa tierra a sí mismo.. Que no necesito más testigos para emprender mi camino, y permitirle a la vida abrirme el corazón y desgarrarlo, desangrarlo y empotrarlo contra mi felicidad. Y a ojos cerrados, aunque mi necedad quiera hacerme regresar, aunque yo también sé hablar de más y no hago caso a lo que digo. Que ya estoy harta de anticipar.. de lecciones los días se encargan, sólo basta oirlos.
A ojos cerrados te dejé entrar, a ojos cerrados te dejaré caminar..